Tomo prestado el título para este cuaderno del libro de Federico Hernández de Goncer (Palma, 1948), cuyo subtítulo es espléndidamente expresivo de qué quiero yo hacer en este periplo: Fantasía biográfica de la isla de Mallorca. Una isla, como una vida, se construye día a día, y la nuestra está viva y plena de vivencias actuales y remotas: visitantes ilustres, residentes con cosas que decir y que mostrar, homenajes a quienes fueron y estuvieron, huellas en la isla, muchas todavía frescas, y manifestaciones artísticas de variados signos...


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jueves, 27 de agosto de 2020

VB_Exposición Visible

 


JAVIER ELTONO, JORDI PALLARES (com.)

VB/V Eltono Funàmbuls, exposición

VB_EXPOSICIÓN VISIBLE, número #5, edición numerada


A veces hay proyectos que cuesta explicar. Quizá sean justamente esos los que necesitan visibilidad. Acaso porque se salen de los cauces habituales, porque buscan nuevas formas de acceso, porque pretenden abrir -abrirse- nuevos caminos, porque visiones nuevas requieren nuevas propuestas, porque surcan otros territorios para otros/nuevos públicos, porque los canales tradicionales ya no son dignos reflejos.

Los catálogos de exposición son un medio de expresión que es -o no- un canal de visibilización de un proyecto expositivo.  Título, textos de presentación y descripción de obras. Algo que debemos conocer-reconocer para aceptar/disfrutar de eso, la exhibición artística. Catálogo como horma de lo que ha sido esa exposición, ese algo efímero en que se ha mostrado una selección de obras.

VB_Exposición visible quiere ser una nueva forma de dar testimonio. Sobre el papel. Es una publicación periódica, aunque no sea una revista; tampoco puramente un catálogo. Es una edición que plasma en papel (con toda su potencialidad como archivo de la memoria pero también como material disidente) la expresión del recorrido y el trasfondo de un proyecto expositivo. Proyecto editorial con sede en Palma como resultado del trabajo realizado por la conjunción de Jordi Pallarés (educador artístico y comisario) y Javier Siquier (artista y diseñador), quienes proponen la realización de una publicación en papel a partir de proyectos expositivos a comisarios, artistas y agentes culturales. El tema que da cohesión a la propuesta es que versen en torno a la esfera pública. La idea es ofrecer una mediación entre la exposición y el público a manera de hoja de sala más que no un catálogo. Hoja de sala como ruta, con sugerencias para su recorrido o visionado, pero sin proponer conclusiones de lectura ni tesis de autor.

La publicación de VB_Exposición Visible que tengo en las manos lleva el #5 y se corresponde con el proyecto que sobre espacio público realizó Xavier Eltono en el Casal Solleric de Palma en 2018. La propuesta que comisarió Jordi Pallarés tuvo por título Funàmbuls, y se desarrolló a partir de la obra homónima de Jean Genet. Fue un proyecto expositivo participativo en el que Eltono y Pallarés diseñaron las implicaciones que se les pedían a los visitantes: deambulaciones, captura de petroglifos o de colores ciudadanos, la búsqueda de molduras en el espacio urbano o el uso de tiralíneas, con el azulete con que se marcan las obras, con las que desplegaron una cartografía urbana multicolor e interlineada a manera de entrecruzamiento del movimiento de un funambulista inquieto. Funambulista como metáfora del riesgo ante la vida y del trazado de líneas de la vida.

El proceso del desarrollo de la exposición que fue tomando forma con las distintas intervenciones es lo que se ha plasmado en el delicado desplegable que, en una edición limitada y numerada de 250 ejemplares, lleva el sello de VB_Exposición Visible. Todo realizado con gran mimo, desde el papel, la grafía, el diseño, los colores, el plegado y el silueteado, a manera de una edición de libro de artista. Es a lo que recuerda esta publicación.

***

 
Publicado en Bellver, suplemento cultural de Diario de Mallorca, el jueves 16 de mayo de 2019

 

domingo, 3 de junio de 2018

Hacer poesía de la pérdida como de la felicidad


Infinity / Chiharu Shiota
[Espace Culturel Louis Vuitton, Paris, 2015]photo by Sunhi Mang

 Hombres imprudentemente poéticos / Valter Hugo Mãe; Martín López-Vega (tr.)
Homes imprudentment poètics / Valter Hugo Mãe; Víctor Martínez Gil (tr.)
Barcelona: :Rata_, 2018


Adentrarnos en los hilos de la muerte para llevarnos a los de la vida es lo que hace Valter Hugo Mãe en Hombres imprudentemente poéticos. Al final de una lectura que no sabía dónde acabaría conduciéndome: de la emoción y dulzura del principio, con la expresión del simbolismo de cada uno de sus personajes, a la violencia de la segunda parte que me mantuvo encogida las entrañas; de la percepción fugaz del amor que ha logrado Matsu a un final que se precipita hacia el entramado de la compleja nobleza del buen morir según los ojos de la cultura japonesa. A Chiharu Shiota es donde me condujo el final de esta lectura. Recordar sus -para mí- hermosos entretejidos me hizo poner imagen al libro, y conclusión a su lectura.
Del Infinito en negro con que ilustro el principio de este texto, esas redes increíbles que desde la formación europea que tiene la japonesa Shiota tan bien enlaza su visión del mundo con la manera a que estamos acostumbrados los “occidentales” -mal que nos pese-. Lo mismo ha hecho Mãe. De la infinitud de visiones que provoca esa primera actuación del protagonista Itaro con que inicia la novela que pueda parecer poética pero es devastadora, a la comprensión de la vida como felicidad: “la ciega respondió que ver la felicidad era una justicia de la vida” (p.217), a pesar de que “sabía bien [ella encarna en esta novela la sabiduría de quien ve mejor que nadie] que la felicidad se componía de la suma de muchas tristezas, también” (p.222). 
Sé que estoy obsesionada con las tupidas redes que teje Chiharu Shiota. Como puede que me sienta obsesionada con la visión sin estereotipos de la vida según la sensibilidad japonesa exhibida por los ojos occidentales de Mãe. Es lo que ha hecho Valter Hugo Mãe, trasladar al papel su visión de la complejidad del laberinto de hilos por los que caminamos todos en la vida, hacia la muerte, adentrándonos en la naturaleza como perennidad y sintiendo la sabiduría que nos conduce a la felicidad.
Chiharu Shiota se hizo conocida con sus redes de hilos en negro que envolvían la memoria -o quizá el olvido- de objetos cotidianos, puertas de casas, pianos, maletas… que luego reconvirtió en redes rojas de flujo sanguíneo de vida.
Rain of Memories / Chiharu Shiota
[Ferenczy Múzeum, Szentendre, Hungria, 2016] photo by Deim Balázs 
Ahora, volviendo al negro -y a veces blanco- que El elogio de la sombra de Okakuro Kakuzo nos recuerda como preferencia de lo zen, entrelaza en cambio, volviendo a la vida, esas cartas de gratitud, de savia en suma, que muestran lo bueno, lo vital, de la memoria.
Letters of Thanks / Chiharu Shiota
[SESC, Sao Paulo, 2015] photo by Gal Oppido
«Cuando Itaro cazó el abejorro y lo golpeó hasta que su cuerpo mínimo fue tan solo una mancha en la madera del suelo, quería matar algo más que un abejorro. Itaro quería matar una idea». Este es el principio de su novela que me produjo un impacto como pocos. Esa idea que podía ser luminosa, a pesar de llevar en sí la muerte. Porque, ¿quién de nosotros no ha chafado, así, con el dedo, un mosquito volador y se ha sentido orgulloso de su logro? Y sin embargo es muerte, que no captamos como tremenda hasta que el mismo Itaro, nuestro protagonista, se ensaña pisoteando flores, pisoteando hasta el crujir de la muerte un gato…

De la dulzura de la conservación de la vida de la hermana ciega -que creen no sólo ciega sino inservible- a la violencia profunda que se le desata -se nos desata- tras su pérdida. La pérdida de la sabiduría que aporta Matsu con su ceguera, esa forma sabia de mirar el mundo viendo lo importante, captando la felicidad. De lo que no se es consciente hasta que se pierde. El sentimiento oriental de la vida, la sabiduría, la felicidad, es lo que nos narra Mãe con la historia humilde de unos pocos personajes en la ladera de un monte cercano a Kioto. La inmensidad de la vida, en suma, con todos sus matices y su seducción.

viernes, 21 de agosto de 2015

«Abductio». Lecho de la Virgen, una instalación


Abductio / Jorge Mayet
foto Joan Guaita Blog

Vaya por delante mi declaración de aconfesionalidad, cuando no de ateísmo. Algo que debería manifestar en sus actos –en este punto de la historia- nuestra cúpula dirigente. Por eso mismo, y sin que pueda parecer contradictorio, quiero dejar claro aquí mi satisfacción por la celebración y buena organización de la Exposición de los lechos de la Virgen producida por el Consell Insular de Mallorca junto al Bisbat de Mallorca.

Como graduanda en historia del arte sí me interesan –y mucho- las iglesias y sus colecciones; y como amante de la historia y de nuestro carácter, tan marcado por la religión cristiana. El que no participe en la celebración de la Asunción de la Virgen no quiere decir que no lo haga en el reconocimiento del hecho escultórico que con tanta fuerza se desplegó en la isla. Si los pasos procesionales barrocos me resultan atractivos por el momento histórico que representan (no pienso en el momento de la procesión sino en su exhibición) también me parece muy sugerente el recorrido por las iglesias de la isla para ver en su lugar, es decir, allá para donde fueron pensadas, las distintas versiones de los Lechos de María. Y que el Consell y el Obispado con la importante colaboración de entidades como la Catedral de Mallorca, ARCA o la Fundació Amics del Patrimoni le den visibilidad –como se dice ahora- me parece una magnífica propuesta.

Como dice el coordinador Gabriel Carrió, «los lechos marianos que se montan en toda Mallorca son la concreción formal de un mensaje profundo y antiguo que siempre ha ido ligado al arte»; son además parte de nuestro patrimonio histórico y cultural.  No en balde, como nos recuerda, esta tradición ahora tan cristiana encuentra un punto de partida en celebraciones mucho más antiguas para pedir protección contra las tormentas de verano, en el caso de la diosa grecorromana Diana Artemisa. Podríamos llegar a la Diosa Blanca y todas sus manifestaciones como nos mostró Robert Graves.

Hace trece años que esta iniciativa está en marcha, recogida en un folleto donde se especifican los horarios de visita a cada uno de los lugares –imprescindible conocer los horarios de apertura de cada lugar y momento- con la información de las otras actividades desarrolladas: mesa redonda sobre confluencias y problemáticas entorno a esta tradición, recorridos preparados y celebración de la Fiesta del Esplendor del Mediterráneo. Además de la exposición de una instalación contemporánea expresadamente requerida a un artista.

Este año, el cubano afincado en Palma Jorge Mayet nos ha ofrecido una sutil composición en que la imagen de la Virgen Dormida es la de la iglesia conventual de Campos, una escultura de las más sencillas, sin coronas ni grandes dorados, y creo también que de las más pequeñas, que se exhibe abducida, en el momento de la asunción, provocando un fuerte contraste con la presentación tradicional: grandes lechos que acogen la imagen, a manera de cajas robustas y pesantes, doseles como ampulosos catafalcos y ángeles, muchas figuras de ángeles a su alrededor. Jorge Mayet utiliza una figura del mismo repertorio pero nos la presenta sin peso, descansando en algo que se parece más a una nube de color azul cielo, desprendida de la tierra, donde ha quedado un resto, mientras parece  ascender hacia la nube blanca reluciente que la va a acoger. Abducida, en el concepto de separación del cuerpo tanto como en el de ascenso hacia el cielo. Si tan características en la obra de Mayet son las raíces que nos atan a la tierra, aquí destacan precisamente por su ausencia.

Abductio / Jorge Mayet

Instalación en la iglesia dels Sagrats Cors, calle Sant Gaietà, Palma.
Del 10 al 18 de agosto de 2015

jueves, 13 de agosto de 2015

Paseo de arte por Alaró

Tras la noche de Alart Art de nit a Alaró queda toda una semana de fiestas en que visitar, cualquier día a la caída de la tarde, unas cuantas propuestas. Me gusta mucho más adentrarme en salas dedicadas a un artista, donde puedes captar cierta esencia de un trabajo que en colectivas como las que se organizan en el hall y los soportales del Ajuntament. Allí siempre puedes descubrir puntos de vista artísticos que te emocionen, pero el eclecticismo no es lo más cautivador. En el patio sí se muestran juntas una selección de esculturas de Alfred Lichter que ya no tiene espacio propio para su fundación.



Fundidas en hierro de cañones da expresivo título al trabajo del escultor Antoni Miquel Morro instalado en el nuevo espacio Escultura Balear (calle Joan Alcover 1, esquina a la avenida que nos llevará a la plaza). Figuras humanas siempre femeninas que merecen la visita.



Subiendo hacia la plaza, es la galería Addaya Centre d’art contemporani el siguiente punto. ¿Cómo vive un viajero impenitente en una isla? es la propuesta de Fernando Villena. Island life: Work in progress. Trabajo, como una vida, en proceso, el que presenta, en el que esa vida en la isla se ha vuelto geométrica. Son obras de abstracción geométrica en que los distintos niveles de vida, o pictóricos, se muestran separados como por marcos o cortinas. De la organicidad toda sinuosa y llena de curvas de la vida captada en sus fotografías a la línea que rompe en espacios el lienzo. ¿Por qué, me pregunto yo, esa geometrización de la isla? Enrique Martínez Goikoetxea habla de un paso en su obra de la figuración a la abstracción, pero también de la importancia «de los viajes y la experiencia de llamativos escenarios naturales, en la búsqueda de la luz o la experimentación con un espacio». La experimentación del espacio de la isla parece haberle llevado a esta geometrización del espacio. Eso sí, con un uso del color muy atractivo, ¿paisajístico?



Curiosa la propuesta de Can Bou, el más fascinante de los comercios del pueblo. Han dedicado un escaparate a Joan Ávila, ese sugestivo pintor de escenas con personajes colocando unos pequeños cartones con figuras pintadas entre el conjunto de piezas de un juego de café. Sólo es un acercamiento mini a la obra de Joan Ávila, pero tiene gracia.



Enfilando hacia la plaza, en la calle Petit tenemos hace algo más de un año un nuevo espacio sobrio y gris pero moderno y atractivo que viene a demostrar que el arte funciona: Alaró XF (Galeria Xavier Fiol) exhibe unos cuadros todos de idéntico tamaño –lo que no deja de tener su gracia- de Santiago Picatoste. Magnet lo ha titulado.

El color atrae desde la calle. Penetras en la sala y te envuelve, todo diseminado en pequeños retazos. Son obras de tamaño mediano en los que se exhibe una extensa muestra cromática de gran viveza. A manera de acuarios, los cuadros lucen con un brillo especial: la que les confiere el metacrilato sobre el que están realizados. ¿Pintura encajada entre dos soportes? El color, el resultado, se vislumbra a través del brillo del soporte, con una gran vivacidad. Cuadros abstractos, como diría Carlos Jover «en la senda del más riguroso expresionismo abstracto» que van sin embargo mucho más allá en el despliegue del color en lo que es un recuerdo del pop art. Pinceladas, dibujos de estructuras nerviadas como de hojas, recuerdan las impresiones a manera de grabado de elementos de la naturaleza.



O nada o todo de Santiago Ydáñez nos recibe en la sala de exposiciones del Casal Son Tugores con sus monumentales pinturas, más amables de lo que podríamos esperar. Rostros, sí, pero sin distorsión; esta vez no son humanos. Es una espectacular exhibición de animales a tamaño desmesurado, todos con una expresión fundamentalmente amable, entrañable. En la salita del aljibe nos aguardan las obras más exquisitas: las más pequeñas, sí, pero unificadas todas por el color blanco. Un perro, un gato, un caballo. Magistral uso del blanco sobre blanco para conseguir expresión. Expresión de ternura. Resulta una exposición muy reconfortante.

En el hall es una muestra de videos la que parece querer relacionarse con esta demostración de pintura a lo grande: Las bestias que habitan en mí da título a una propuesta de cinco videos comisariada por Adonay Bermúdez que provienen del Tea Tenerife Espacio de las Artes. Responden muy bien al título común: de la asfixia y su expresión a esa bestia que puede manifestarse bailando o simplemente mirándonos a la cara. Depende de nosotros la atención que le demos.

Y por último otra colectiva –muy colectiva- de obras de jóvenes creadores que se despliegan en vídeos, dibujos, esculturas o intervenciones que nos enfrentan a muchas de las vivencias de la vida real: se ha acabado el arte como manifestación de belleza. El arte ahora es denuncia -como por otra parte ya lo había sido en sus inicios-, expresión de la angustia, el temor, el miedo, de emoción en suma. Nos espera en el primer piso del Casal.


Alart Art de nit a Alaró, 7 agosto 2015

lunes, 10 de agosto de 2015

Alaró en danza

Alart: Art de nit a Alaró, viernes 7 de agosto 2015

Con elegancia empezó para mí la cita con el Art de nit a Alaró, un clásico ya de las noches de verano que ha creado escuela por la isla.

Con elegancia, digo, empezó para mí una cita con bastante arte, sí, pero en la que las exposiciones tenían colapso de personal que va a encontrarse –éxito, muchas fueron las caras conocidas-, y cierta dificultad para ver las obras. Lo esperado.

Así que, temprana cita, acudí al primer pase de una de las propuestas de danza: es una noche en la que se inauguran expos pero se ofrecen otros eventos; a las exposiciones les podría hacer un repaso en jornadas venideras, mirando además de viendo.

El Petit Hotel Alaró acogía en la exquisitez de su estancia –qué placer una casa de pueblo tan bien arreglada- la coreografía Lost de Carlos Miró bailada a dúo con Marta Beccatini. Una pequeña muestra de buena danza contemporánea reflexionando sobre la pérdida. Un placer, aún con todo y la opresión que transmitía. Bien por la transmisión de emociones. ¡Qué excelente toma de contacto con la noche, el arte, la sutileza!


Lost. Carlos Miró y Marta Beccatini. Petit Hotel Alaró

De ahí a la calle, cada vez más concurrida y gastronómicamente exitosa. El agosto de las aceras convertidas en bares; mesas ocupadas todas a través de las que moverse. Éxito logrado. Y el Circ Bover con su espectáculo de calle en diversos enclaves. Amenidad completa.

La siguiente cita de baile también nos recibía en un patio interior, esta vez el del Ajuntament. Aquí ya colapso de público. Y ruidos. Y voces. Y codazos. A partir del sonido del arpa japonesa (koto) de Yoko Nomura, Laura Alvarez y Alberto Trabado –Alberto Trabado Performance- aleteaban con posturas de danza como en una improvisación preparada; o al revés, no sé.

Imprescindibles de la noche, entre y entre: las video-proyecciones que todos los bares ofrecían, algunas con pantalla de tele situada entre las mesas, a veces directamente en negro, otras con espacio “dedicado” como el Swith de Liat Berdugo en Sa Fonda. Profusión de videos y poco interés para verlos, algo que destaca mucho en el programa pero pasa desapercibido en la realidad de la noche.

Y Zona compartida, un video realizado por Félix Fernández durante una residencia del artista en Alaró. Este sí, con una gran presencia en el Teatre que, casi vacío, ofrecía un lapso de frescor de lo más agradable en noche sofocante como esa. ¿Enclave muy alejado del meollo? Un trabajo para ver, que a partir de la recreación paisajística del entorno quiere reflexionar sobre el bien y el mal, con momentos muy interesantes.

Un recorrido por talleres y garajes me lleva al último reducto de la danza. La plaça Sebastià Jaume donde Niña de Fuego (Ingrid Medina y Curro Viera) nos ofrecieron el espectáculo Ni lobo ni cordero. Llamarlo danza contemporánea no creo sea lo que mejor lo defina. Espectáculo sí es, y opino que logrado, y contemporáneo también. Percusión, ritmo, movimiento, expresión mímica y gestual en una performance sugerente y con garra.

Ni lobo ni cordero. Niña de fuego
fotografía Elena Ballestero

Se acercaba la medianoche y con ella se iba llenando la plaza de gente. El Art de nit a Alaró es ya la noche que da el sus a las fiestas, anticipándose al pregón y al pasacalles. Así que tras la última actuación de danza, Amalgama de Catalina Carrasco, la bulla estaba garantizada en la plaça de la vila con el Art&Krack del Batucrak d’Alaró. Componentes convertidos en piezas de arte fueron convenientemente “pintados” mientras realizaban su contribución artística a la noche: el gran mural de tela blanca que se ha instalado como faldón del escenario montado en la plaza.

Art&Krack. Batucrak Alaró
fotografía Marga Adrover


Con el ritmo de la batucada vibra Alaró, y Mallorca en pleno. Con su ritmo se puso fin a una noche de arte, pero también inicio a la bulla de las fiestas.

martes, 19 de marzo de 2013

Novelas de arte





De vez en cuando mi voracidad lectora se enrola en territorios fáciles. Las historias noveladas con trasfondo artístico ‑especialmente si caen en el período que tanto me apasiona de principios de siglo (el veinte) y tienen que ver con la vanguardia artística‑ me pierden a veces. Suelen ser libros que trasiego con facilidad en un par (mallorquín) de idas y venidas en tren (qué descubrimiento, la maravilla de ir y venir a Palma en tren, algunos cambios están siendo para bien). Así me ha ocurrido con Una tienda en París, de Màxim Huerta. La novelada historia de una chica madrileña que encuentra y busca su lugar en París, re-viviendo la vida de Alice Humbert, una alter ego de Alice Prin (Châtillon-sur-Seine, 1901 — Sanary-sur-Mer, 1953), más conocida como Kiki de Montparnasse, quien a su vez es también personaje de la novela. Ella, su relación con los hombres, y sólo de soslayo, su amante Man Ray. Otros personajes reales son Moïse Kisling o Modigliani. Ambos titularon varias de sus obras (desnudos en el caso de Kisling) con el nombre de Alice. De esos cuadros proviene el nombre de la protagonista. Es una novela divertida, anclada a la realidad de la geografía parisina y ya digo, a algunos de sus artistas en los vigorosos años 20 (otros, como el amante de la prota inventada, el arquitecto Érno Hessel, también es inventado), que no falsea la realidad del momento, pero que no merece más que una lectura rápida. No obstante llevar ya siete ediciones. Suerte para el editor y para el autor.

Otro caso es el de la novela de Care Santos Habitaciones cerradas  o Habitacions tancades en sus dos versiones, y su Amadeo Lax tan creíble que ha hecho iniciar su búsqueda en internet a más de uno. Búsqueda que actualmente conduce al pintor modernista catalán de principios de siglo. Esta vez en una historia que te lleva a odiar la dicotomía entre la obra de un creador y su vida personal y que te enrolla en una historia delicada y sugerente de amor, arte y guerra.

Supongo que seguiré cayendo en tentaciones como esta, porque a veces sí se hacen hallazgos. Aunque ya se sabe, es mejor leer las autobiografías de estos personajes, que son muchas e interesantes. Porque reales, tampoco se puede confiar en que sean.

Primera reproducción: Alice de Modigliani con las esmeraldas de la novela
Siguientes reproducciones: Alice vista por Kisling